TODAS SOMOS CAROLINA BESCANSA

Como madre trabajadora y miembro del grupo Pescallunes, quiero, al igual que hace Soledad Alcaide en su artículo Esas que lo quieren todo”, dar las gracias a Carolina Bescansa. Mi reconocimiento está motivado porque donde otros ven oportunismo, afán de protagonismo, sinvergonzonería y demás injurias, yo veo una madre valiente y una mujer trabajadora.

Aun estando tentada a hacerlo, no defenderé la crianza con apego ni la educación libre – bases de nuestro grupo-, ya que lo considero parte de otro debate.

 

He de reconocer que la primera imagen que vi me provocó cierto rechazo. No consideraba que el Congreso de los Diputados fuera el mejor sitio para un bebé. Me pareció raro. Algo similar me pasó cuando hace unos veinte años vi una pareja de homosexuales besandose en un parque londinense. Saber que una pareja del mismo sexo  puede contraer matrimonio es una de las pocas cosas que  me enorgullecen de este país.

 

Tras leer el artículo de Alcaide antes citado, entendí que seguramente Bescansa tampoco considera el Hemiciclo el lugar ideal para su hijo. Como tampoco yo, arquitecta, considero que las visitas de obra, reuniones con clientes y sesiones de trabajo a las que he llevado a mi hija Marta, siendo un bebé de apenas 4 meses (edad con la que se acabó mi baja maternal), lo fueran. Cada vez soy más consciente de que lo mejor para mi bebé hubiera sido dejar de trabajar y dedicarme íntegramente a ella . Sin embargo, no he sido tan generosa y he pensado en mi vocación y en las facturas que he de pagar al final de cada mes. Por eso, sabiendo que con quien mejor está un lactante tan pequeño es con su madre, decidí al igual que Bescansa separarme lo menos posible de ella, manteniendo mi trabajo.

 

Poco saben de crianza los que piensan que la guardería del Congreso es la solución para un bebé de 6 meses que se alimenta de pecho. Como mucho puedo aceptar que sea solución para la madre. Y no pretendo con esta observación mía señalar a nadie. Solo quiero recalcar que bebés, madres y maneras de criar hay muchas. Sin embargo, en este país de pandereta, la mayoría de madres que trabajan no pueden elegir: han de dejar a su hijo al cuidado de terceros, en los que no incluyo al padre que en la mayoría de casos también necesita trabajar.

 

Muchas son las críticas hacia la pobre Bescansa que he oído:

– “muchas mujeres no pueden llevar a su hijo al trabajo”. ¡Pues claro que no! Igual que no todo el mundo puede trabajar desde casa, o ir andando al trabajo, hacer horario intensivo. Pero si ella y otras pueden, por qué no permitirlo.

– “tiene guardería en el Congreso”: Anteriormente ya he dado mi parecer al respecto.

– “que lo deje con el padre”. Bescansa es la madre soltera de dos niños.

-”lo hizo para hacerse la foto”. Evidentemente, de ahí su valentía. Su objetivo era mandar un mensaje y y lo hizo de una forma muy clara.

”menos mal que el niño se porto bien”. Dudo mucho que fuera casualidad. Toda madre mentalmente sana conoce a su bebe y puede en cierta manera prever su comportamiento. Con los seis meses de vida de mi hija, yo también iba con ella donde hiciera falta. Mientras sus necesidades básicas estuvieran cubiertas -comer,dormir, defecar y madre- no suponía ningún inconveniente. En cualquier caso yo me pregunto, ¿tan grave es que, en caso de que el niño hubiera llorado, Bescansa hubiera abandonado el Salón hasta que el pequeño estuviera más tranquilo? Supongo que a ésto se refieren con lo de “portarse mal”, no me imagino otro tipo de maldad en un lactante de 6 meses.

 

Por favor: ¡basta de hipocresía!. La igualdad no se consigue poniendo una guardería, que por cierto, en Barcelona solo se ofertan un 34 % de plazas públicas.¿De verdad no podemos pensar en soluciones efectivas? Imaginemos bajas maternales más largas, bajas paternales equivalentes a las maternales y obligatorias, trabajo desde casa, mas inversión en guarderías, ayudas para los grupos de crianza, incentivos a las empresas que faciliten la maternidad y paternidad de sus trabajadores …

 

Proyectemos una sociedad donde los niños tengan cabida y donde sus madres puedan ELEGIR como criarlos independientemente de su trabajo. Un mundo donde disfrutemos de las mejores profesionales, sean o no madres. Un entorno laboral conciliador con diferentes situaciones familiares y maneras de criar a nuestros hijos. Adaptabilidad frente a la actual rigidez. Para lograrlo son imprescindibles medidas que favorezcan la igualdad.

 

Las madres del grupo de crianza Pescallunes queremos decir alto y claro:”Todas somos Carolina Bescansa

Ana Belén Fuentes.